Calculadoras
Cada calculadora devuelve un rango, no un número exacto, y muestra de dónde sale cada coeficiente. Todas tienen una guía larga que explica el cálculo paso a paso.
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Calculadora de pintura
Calcula los litros de pintura de una habitación descontando puertas y ventanas, con el rendimiento declarado por los fabricantes y el resultado en rango, no en falso número exacto.
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Calculadora de azulejos y baldosas
Calcula piezas, cajas, kilos de adhesivo según el peine y material de rejuntado para alicatar o solar, con las fuentes de cada coeficiente a la vista.
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Calculadora de mortero y hormigón
Calcula el volumen de mezcla y el reparto en cemento, arena y grava según la dosificación, con la comprobación del contenido mínimo de cemento que fija el Código Estructural.
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Calculadora de tarima y suelo laminado
Calcula los paquetes de suelo laminado con la merma que recomiendan los fabricantes, más metros de rodapié, lámina antihumedad y perfiles de transición.
Qué tienen en común
Todas las calculadoras del sitio comparten cuatro reglas que las diferencian de lo que suele encontrarse por internet:
- Devuelven rangos. Mínimo, valor central y máximo. Cuando la realidad es un rango, dar un número exacto es fingir precisión.
- Separan datos de supuestos. Lo que procede de una ficha técnica o de una norma aparece con su fuente y su fecha; lo que decides tú (merma, formato de envase, dosificación) aparece como supuesto ajustable.
- Enlazan a su guía y a la metodología. Desde el propio resultado, no en una página escondida.
- Avisan de lo que suele salir mal. Junto al resultado aparecen los errores que más caros salen en cada material, no solo la cifra.
Cada fórmula se comprueba con casos límite —valores cero, negativos, dimensiones absurdas o huecos mayores que la propia pared— antes de llegar aquí. En un sitio cuyo argumento es el rigor, un error de cálculo sería difícil de justificar.
El criterio completo con el que se construye cada rango está en la metodología.